No dijimos nada durante un momento que debería haber sido breve y se extendió hasta hacerse insoportable.
Marco. Nueve años. El hombre que había estado presente en cada decisión, cada plan, cada versión de lo que Adrián había construido. El hombre que me había interrogado sobre Sofía con la precisión de quien sabe exactamente qué busca. El hombre que había puesto el café sobre la mesa cada mañana y revisado los registros portuarios y dicho "eres buena en esto" con esa sequedad que yo había toma