Había una persona que yo no había conocido todavía y cuya ausencia en toda la historia me había llamado la atención desde el principio.
La madre de Adrián.
Le pregunté sobre ella una tarde de noviembre, directamente, porque ya habíamos establecido que los rodeos eran una pérdida de tiempo entre los dos.
—¿Cuándo fue la última vez que la viste? —pregunté.
Me miró.
—Hace tres semanas —dijo—. La veo cada mes. Vive en el sector norte, cerca del parque.
—¿Sabe lo que haces?
—Sabe que dirijo una empr