Capítulo 41. Ni un solo error
La casa del lago de Marcus era más ostentosa de lo que Darren esperaba. Ventanales enormes que daban al bosque, una chimenea encendida a pesar del calor templado y esa decoración moderna que buscaba ser elegante, pero que a sus ojos sólo gritaba pretensión. Había llegado puntual, como lo había planeado. Era él quien había solicitado esta reunión, no Marcus, aunque este último actuara como si tuviera el control absoluto.
—Vaya, Darren Colbert en persona, o debería decir Darren Dalbus —dijo Marcu