Capítulo 69: Antes de todo... Ya éramos
El sueño no llegó como un descanso, ni como un refugio tras la tormenta de emociones que Kael había desatado horas antes. Llegó como un arrastre, una fuerza gravitacional invisible que succionó la consciencia de Lía hacia un vacío oscuro y vibrante. No fue una transición suave; fue como si una compuerta oxidada en su mente se hubiera roto bajo la presión, permitiendo que un torrente de agua helada y recuerdos prohibidos la inundara de golpe, sin filtros, sin piedad, sin darle la oportunidad de