Mundo ficciónIniciar sesiónEl ambiente cambió en el momento en que Lía cruzó completamente hacia el centro del territorio.
No fue algo evidente. Nadie lo dijo. Nadie lo señaló. Pero todos lo sintieron. Era sutil… pero pesado. Como si el aire se hubiera vuelto más denso solo por su presencia. Y eso… No era normal. Los ojos comenzaron a seguirla. Unos con curiosidad. Otros con desprecio. Algunos… con incomodidad. Pero ninguno… Indiferente. Que miren… El pensamiento apareció en su mente sin esfuerzo. Natural. Frío. Ya no me importa. Y por primera vez en toda su vida… Era verdad. — Sus pasos eran firmes, medidos, sin prisa… pero tampoco con duda. Cada movimiento transmitía algo distinto a lo que siempre había sido. Ya no había inseguridad en su postura. Ya no había esa ligera tensión de alguien que intenta pasar desapercibido. Ahora… Era imposible ignorarla. — Así es mejor… La voz dentro de ella susurró con suavidad. Y esta vez… No hubo resistencia. — —Mira quién decidió volver. La voz la detuvo. No por sorpresa. Sino por reconocimiento. — Nyra. — Lía giró lentamente. Sin apuro. Sin incomodidad. Y cuando sus ojos se encontraron… El ambiente se tensó de inmediato. — Nyra estaba de pie a unos metros, con esa postura perfecta, segura, elegante… como si el territorio entero le perteneciera. Sus brazos cruzados, su mirada afilada, su expresión apenas teñida de una sonrisa que no era amable… ni sincera. Era evaluación. Pura. — —Pensé que después de esa humillación… no volverías —añadió Nyra, inclinando ligeramente la cabeza, observándola como si buscara grietas. Debilidad. Dolor. Vergüenza. — No encontró nada. — El silencio se alargó. — Y eso… Fue lo primero que incomodó. — Porque Lía no respondió de inmediato. No reaccionó. No bajó la mirada. — Solo la observó. — No le des lo que quiere… — —¿Terminaste? —preguntó finalmente, con una calma que no encajaba con la situación. Nyra parpadeó apenas. Un gesto mínimo. Pero real. — —Vaya… —murmuró, descruzando los brazos lentamente—. Parece que el rechazo hizo algo más que herirte. Un paso adelante. — —Te cambió. — No… — Lía ladeó apenas la cabeza. — —No fue el rechazo —respondió—… fui yo. — Esa respuesta… No era la esperada. — Nyra entrecerró los ojos ligeramente. — —Interesante. — Se acercó un poco más. Lo suficiente para invadir su espacio personal. — —Porque desde donde estoy… —añadió en voz baja—… solo veo a alguien intentando fingir que no se rompió. — Silencio. — ¿Eso es lo que creen…? — Una sonrisa leve apareció en los labios de Lía. — No fue dulce. — Fue peligrosa. — —Entonces sigue mirando —susurró—… porque no has entendido nada. — El aire se tensó. — Y esta vez… No fue solo percepción. — Nyra lo sintió. — Esa presión. — Ese cambio. — Algo en Lía no estaba bien. — ¿Qué es esto…? — Por primera vez… Nyra dudó. — Pero no lo mostró. — —No importa cuánto intentes cambiar —continuó, recuperando su tono firme—. La realidad no se altera. — Sus ojos se desviaron brevemente hacia donde Kael se encontraba. — —Sigues siendo la que fue rechazada. — Ese golpe… Antes habría sido suficiente. — Antes. — Pero no ahora. — Eso ya no me define… — Lía dio un paso adelante. — Acortando la distancia. — Y eso… No estaba en el guion de nadie. — Nyra no retrocedió. — Pero su cuerpo… Se tensó. — —Dime algo —murmuró Lía, su voz baja, casi suave… pero cargada de algo más—… ¿te hace sentir mejor decirlo? — Nyra frunció apenas el ceño. — —¿Qué? — —Repetirlo —continuó—. Como si eso fuera a hacer que deje de importar. — Silencio. — Los ojos de Nyra se afilaron. — —No necesito que deje de importarte —respondió—. Solo necesito que entiendas tu lugar. — ¿Mi lugar…? — Ese pensamiento… Le resultó extraño. — Lejano. — Como si ya no le perteneciera. — —Ese es tu error —dijo Lía finalmente—… creer que todavía tengo uno. — El impacto fue silencioso. — Pero fuerte. — Nyra dio un paso más cerca. — Ahora estaban a muy poca distancia. — —Ten cuidado… —advirtió en voz baja—… no sabes con quién estás hablando. — Sí lo sé… — Y eso… Fue lo más peligroso. — —Sí lo sé —respondió Lía, sosteniendo su mirada sin vacilar—. Sé exactamente quién eres. — Una pausa. — —Y también sé… — Se inclinó apenas hacia ella. — Lo suficiente para romper cualquier barrera invisible. — —Que no te gusto. — El silencio explotó entre ellas. — Nyra no respondió de inmediato. — Pero su mirada… Se endureció. — —No me interesas lo suficiente para eso. — Mentira. — Y ambas lo sabían. — La sonrisa de Lía se amplió apenas. — —Claro. — Se enderezó. — —Entonces deja de mirarme como si lo hiciera. — Golpe limpio. — Directo. — Sin levantar la voz. — Sin esfuerzo. — Nyra se quedó en silencio. — Y eso… Eso no era normal. — Porque ella siempre tenía el control. — Siempre. — Pero en ese momento… — No completamente. — — A unos metros… Kael observaba. — En silencio. — Pero atento. — Demasiado atento. — ¿Qué está pasando…? — Esa no era la misma chica que había dejado el claro horas atrás. — No era la misma que suplicó. — No era la misma que se quebró. — Y eso… — No tenía sentido. — Pero lo más inquietante… — No era su cambio. — Era su reacción ante él. — — Porque Lía no lo miró. — Ni una sola vez. — — Y eso… — Le molestó más de lo que debería. — — Esto está mal… — Y por primera vez… — No estaba seguro de qué hacer al respecto. — — Lía dio un paso atrás. — Rompiendo la tensión. — —Ya terminé —dijo simplemente. — Y sin esperar respuesta… — Se dio la vuelta. — — Nyra no la detuvo. — Pero su mirada… — La siguió. — Oscura. — Calculando. — Esto no se queda así… — — Mientras tanto… — Lía caminaba. — Pero esta vez… — Había algo más en su interior. — No solo control. — No solo calma. — — Había satisfacción. — — Esto apenas empieza… — Y en lo más profundo de su mente… — La voz respondió. — Sí… —






