El murmullo de la manada se detuvo apenas Kael cruzó el límite del claro.
No fue necesario que hablara.
No fue necesario que hiciera nada.
Su sola presencia bastó para que todos los cuerpos se tensaran, las conversaciones murieran en seco… y las miradas se volvieran hacia él.
Hacia ellos.
Porque esta vez…
no estaba solo.
Lía sintió el cambio en el ambiente de inmediato. Era como si el aire se volviera más denso, más pesado… cargado de una atención que no pedía permiso. Cada paso que daba a su l