El silencio entre ellos no era cómodo.
Era pesado.
Como si el aire se hubiera vuelto más denso desde que esas palabras salieron de la boca de Kael.
“No eres solo humana.”
Lía no se movió.
No habló.
Pero por dentro…
Todo se estaba desordenando.
—Eso no tiene sentido —dijo al final, aunque su voz no sonó tan firme como le hubiera gustado.
Kael la observó.
Sin dureza.
Sin juicio.
Pero con una intensidad que no dejaba espacio para mentiras.
—Lo tiene.
—No —negó ella, dando un paso atrás—. No lo tie