Prohibida para el Alfa...Irresistible para él
Prohibida para el Alfa...Irresistible para él
Por: Berpin26
Capítulo 1: Rechazada

El dolor no fue inmediato.

Eso fue lo peor.

No fue un golpe. No fue un grito. No fue una caída.

Fue… silencio.

Un silencio tan pesado que parecía aplastarle el pecho mientras todos los ojos de la manada estaban sobre ella, esperando, observando… juzgando. Lía podía sentir cada mirada como si fueran cuchillas clavándose lentamente en su piel, una tras otra, sin prisa, sin piedad.

Y él…

Él ni siquiera la estaba mirando.

¿Por qué…?

La pregunta apareció en su mente antes de que pudiera detenerla, antes de que pudiera prepararse para lo que estaba a punto de pasar. Su corazón latía demasiado rápido, como si ya supiera la respuesta… como si su cuerpo intentara advertirle que todo estaba a punto de romperse.

—No eres digna de mí.

Las palabras de Kael no fueron un grito.

Fueron peores.

Fueron frías. Firmes. Definitivas.

Y cada sílaba cayó sobre ella como una sentencia.

El aire abandonó sus pulmones de golpe, como si alguien le hubiera dado un puñetazo directo en el pecho. Sus manos temblaron ligeramente a sus costados, pero no se movió. No podía.

No… esto no está pasando…

Pero sí estaba pasando.

Y todos lo estaban viendo.

Un murmullo comenzó a extenderse entre la manada, bajo, venenoso, imposible de ignorar. No necesitaba escuchar las palabras para saber lo que decían. Lo sentía. Lo sabía.

Humillación.

Vergüenza.

Lástima.

No me mires así… por favor…

Pero nadie apartó la vista.

Porque ese era el momento.

El momento donde una hembra era aceptada…

O rechazada.

Y ella…

Ya sabía cuál era el suyo.

—Kael… —su voz salió más débil de lo que quería, traicionándola, rompiéndose apenas al pronunciar su nombre—… yo…

No pudo terminar.

Porque él finalmente la miró.

Y ojalá no lo hubiera hecho.

Porque no había duda en sus ojos.

No había conflicto.

No había nada.

Solo distancia.

Solo rechazo.

—Esto fue un error.

Error.

Esa palabra…

Esa fue la que la destruyó.

¿Yo soy un error…?

Algo dentro de Lía se quebró en ese instante, un sonido silencioso, interno, pero tan real que le dolió físicamente. Su pecho se apretó, su garganta ardió, y por un segundo… solo por un segundo… pensó que iba a llorar.

Pero no lo hizo.

No ahí.

No frente a todos.

—La rechazo.

Tres palabras.

Tres palabras que marcaron el final.

El vínculo que apenas comenzaba a formarse se rompió con violencia, una sensación aguda atravesando su pecho como si algo invisible hubiera sido arrancado de ella sin cuidado. Lía jadeó, dando un paso atrás sin poder evitarlo, su cuerpo reaccionando antes que su mente.

Dolor.

Real.

Crudo.

Insoportable.

Duele… duele demasiado…

Sus dedos se cerraron en puños, sus uñas clavándose en sus palmas como si eso pudiera anclarla, como si pudiera evitar que se desmoronara ahí mismo frente a todos.

No iba a darles ese gusto.

No a ellos.

No a él.

Pero entonces…

Algo cambió.

Fue leve.

Casi imperceptible.

Pero estuvo ahí.

Una presión en su pecho, distinta al dolor. Más profunda. Más densa. Como si algo dentro de ella hubiera reaccionado a esa ruptura… no con debilidad…

Sino con ira.

¿Por qué…?

Su respiración se volvió irregular, más pesada, mientras una sensación desconocida comenzaba a expandirse lentamente dentro de ella. No era calor. No era frío.

Era… algo más.

Algo que no entendía.

Algo que la asustó.

Pero también…

La sostuvo.

—Patético… —murmuró alguien entre la multitud.

Y eso…

Eso fue suficiente.

Los ojos de Lía se alzaron de golpe, buscando el origen de la voz, pero todo lo que encontró fueron miradas llenas de juicio, de burla, de desprecio contenido.

Siempre había sido así.

Siempre.

La débil.

La que no encajaba.

La que no era suficiente.

No…

Su respiración tembló.

No quiero esto…

Pero la sensación dentro de ella creció.

Más fuerte.

Más presente.

No quiero sentirme así nunca más…

Y por primera vez…

Ese pensamiento no vino acompañado de tristeza.

Vino acompañado de algo más.

Algo peligroso.

Kael no se movió.

Pero la estaba observando.

Algo en ella había cambiado.

Lo sintió.

Aunque no lo entendiera del todo.

Esa reacción… no era normal.

No para alguien como ella.

Y eso…

No le gustó.

Lía bajó la mirada finalmente.

No porque estuviera rota.

Sino porque si se quedaba un segundo más ahí…

Iba a perder el control.

Y no sabía qué significaba eso.

No sabía qué haría.

Pero sabía…

Que no sería bueno.

Se giró.

Un paso.

Luego otro.

Cada movimiento le costó más de lo que debería, como si su cuerpo aún estuviera procesando lo que acababa de pasar, como si su alma estuviera intentando alcanzarla mientras se alejaba.

No llores…

Tragó saliva con dificultad.

No les des eso…

Pero el dolor seguía ahí.

Y la presión también.

Creciendo.

Esperando.

Cuando finalmente salió del claro…

Se rompió.

No en gritos.

No en lágrimas descontroladas.

Sino en silencio.

Sus rodillas cedieron, cayendo al suelo mientras su respiración se volvía irregular, sus manos apoyándose contra la tierra como si necesitara sostenerse de algo… de lo que fuera.

—¿Qué… me está pasando…? —susurró, su voz apenas audible.

Y entonces…

Lo sintió de nuevo.

Más fuerte.

Más claro.

Esa energía.

Esa oscuridad.

Esa presencia dentro de ella.

No era externa.

No venía de fuera.

Venía de ella.

Siempre había estado ahí.

Dormida.

Esperando.

Si él te rechazó…

La voz no sonó en el aire.

Sonó en su mente.

Su cuerpo se tensó.

Sus ojos se abrieron.

—¿Qué…?

Entonces deja de ser débil…

El susurro fue más claro.

Más profundo.

Más real.

Un escalofrío recorrió su espalda.

Pero no fue solo miedo.

Fue… algo más.

Sus manos dejaron de temblar.

Su respiración se estabilizó lentamente.

Y cuando levantó la mirada…

Ya no era la misma.

Sigue leyendo este libro gratis
Escanea el código para descargar la APP
capítulo anteriorcapítulo siguiente
Explora y lee buenas novelas sin costo
Miles de novelas gratis en BueNovela. ¡Descarga y lee en cualquier momento!
Lee libros gratis en la app
Escanea el código para leer en la APP