Capítulo 35.
Tuvimos que robar una carreta para todos los tesoros que habíamos encontrado casualmente por el camino.
Nos detuvimos al amanecer en otro pueblo para comprar un par de metros de tela y cubrir el brillo de todo eso.
Sobra decir que el mercader dejó de verse enojado por levantarlo a impías horas de la madrugada cuando le di un par de collares de esmeraldas.
-"Por las molestias", dijiste. - Murmuró malhumoradomente Kara. - El tipo no tuvo que bailarle a ningún guardia pero merece tener un pa