Cam.
El barco crujía suavemente bajo mis pies mientras se alejaba del muelle. El viento traía consigo olor a sal, a madera húmeda… y el recuerdo de la princesa que acababa de dejar atrás.
Ver cuánto se preocupaba por el humano me hacía cosas extrañas en el pecho.
Cuando llegó la invitación por un “asunto importante” del castillo, pensé que finalmente habían decapitado a otro Alfa idiota y necesitaban mi presencia para aprobar al reemplazo o alguna otra estupidez. No tenía intención de ir. Estaba de