Jack Parte II Final.
Mi primo Troy estaba acurrucado entre las mantas, con ojeras tan profundas que parecían tatuadas.
Tomé una de las almohadas tiradas en el suelo y se la lancé a la cara.
—Despierta, Troy. Tenemos asuntos que discutir.
Troy rodó de la cama sobresaltado y cayó con un golpe sordo al otro lado.
—¡Por el jodido amor de la Madre, Anahí! No estoy de humor para ir al bosque a buscarte cualquier animal que tú... —sus ojos, furiosos, se cruzaron con los míos. Se quedó mudo un segundo, luego exclamó—. Mier