Capítulo 36.
Él levantó sus manos lentamente y me dió una sonrisa torcida.
Mi corazón saltó por un latido. Bastardo hermoso.
La puerta del salón se abrió detrás de nosotros.
-En el nombre de la Gran Madre, ¿Qué... ?
-Hey, tío. He capturado a un ladrón de vestidos. - Dije en tono plano sin girar a ver su expresión.
Hubo un par de exclamaciones a mi espalda.
Ah, los miembros del Consejo levantaron sus pomposos traseros para mirar el espectáculo.
El lobo al que amenazaba con una espada arqueó una