Capítulo 30.
Como necesitaba un montón de testosterona en las peleas, no solo los lobos de mi tía Dania estarían entre los competidores, sino también algunos espías del tío Karel.
Realmente solo los lobos que los Alfas idiotas dejaron para espiarnos eran los únicos que participarían de forma... real.
¿Me sentía mal por organizar un falso espectáculo? Ni un poco.
De algún lado tendrían que salir los fondos para mis comedores comunitarios.
-¿Estás lista?- Pregunté abriendo la puerta de la habitación