Capítulo 29.
- El té me parece exquisito. - Dijo una de las lobas con las que tomaba té la mañana siguiente.
Después de mi primera fiesta de té con las lobas nobles (un éxito, si se me permitía presumir), les había dicho que estaría encantada de recibir sus visitas por las mañanas sin necesidad de que las invitara.
Por las tardes, obviamente, yo tenía múltiples obligaciones de princesa que cumplir.
Específicamente hoy les había pedido que vinieran porque tenía que contarles sobre un evento ultra secreto al