24. Todo está en los detalles
Indra.
—Aléjate pulgoso— suspire cuando escuché el gruñido de Fausto.
Mire la suela de su zapato con la cual intentaba detener al ya sano cachorro que quería trepar hacia él.
Mi jefe estaba acostado en el largo sillón dentro de la oficina viendo algo en su iPad.
Fausto había denegado varías llamadas hoy, otras las contestaba con monólogos o pedía que le mandaran un mensaje porque ahora mismo estaba "Ocupado". Solo él sabrá en qué, porque yo lo noté bastante relajado.
Después de lo sucedido