18. Déjame matar a cupido
Indra.
—¿Todo esto te lo dieron hoy? —No pude evitar sonar asombrada cuando entre al cuarto de Emiliano.
Las paredes azules estaban tapizadas con trofeos y diplomas deportivos.
La cama repleta de chocolates y cartas.
—Soy todo un Casanova— dijo mi hermano menor peinándose frente a su largo espejo a lado de su ventana mientras el mismo se hacía ojitos.
Rodé los ojos tomando de su escritorio metálico mi cargador.
—Don Juan te pido que no tomes mis cosas sin mi permiso— le gruñi conectando e