Gro terminó su relato y se durmió casi al instante. Sobreviviría si lograba superar la infección que amenazaba con envenenarle la sangre.
El lugar de Akal fue ocupado por Alter cuando se levantó. Con las piernas temblorosas, fue hasta sus aposentos y se aferró la cabeza.
¿Qué había hecho?
Su destino estaba tan retorcido como un gusano, donde no lograba diferenciar la cabeza de la cola.
—El pequeño traidor ha regresado y todo aquí parece estar patas arriba. Ya no hay silencio. Necesitas desc