IV Heridas abiertas
—Mi padre fue un leal servidor del padre del rey Erok hasta el día de su muerte. Erok y yo crecimos juntos, con las diferencias obvias que nos otorgaba nuestro rol en el mundo, pero como hermanos. Mi deber era protegerlo y me convertí en su sombra. En cada paso que daba, tras cada puerta que cruzaba ahí estaba yo, incluso cuando mi presencia no era necesaria. Él quería que yo viera lo que no podía tener, aunque a veces compartía, ya sabe. A usted misma me la entregó varias veces, pero me negué a