—¡Quiero que te largues de aquí ahora mismo! —su tono cambió bruscamente, lleno de desprecio—. Llama a Susan y dile que venga a verme de inmediato. Y después de eso, ve a recursos humanos, recoge tu finiquito y desaparece. ¡Necesito una secretaria, no una prostituta!
Anna se quedó como estatua de hielo, su cara enrojecida palideció en un instante, sin poder articular palabra.
—¿Qué esperas? ¿Necesitas que llame a seguridad para que te saquen? —preguntó él al ver que no se movía.
Ella empezó a t