Paolo la miró con indiferencia.
—Habla.
La mano de Stella tembló al levantar el vaso de agua para tomar un sorbo.
—Antes que nada, quería darte las gracias por salvar a mi hermana... En serio, gracias...
—No es necesario. Habría hecho lo mismo por cualquiera.
Stella rio con amargura.
—Quién lo diría... La persona a la que más lastimé terminó salvando a mi hermana, y yo fui tan ingenua que me casé con el hijo de nuestro verdadero enemigo...
Paolo enarcó una ceja, sin entender a qué se refería, p