Cristina parpadeó incrédula. Lo pensó un momento y, conteniendo la risa, dijo a propósito:
—¿Y tú cómo sabes que va a ser niño? No quiero, seguro lo vas a echar a perder con tus mañas.
Paolo le dio un toquecito en la frente y suspiró.
—Un niño sería perfecto. Con que saque la mitad de mis genes, ya la hizo en la vida. Una niña también estaría bien, pero ojalá no salga como tú…
Ella hizo un gesto de indignación, respondiendo de inmediato:
—¿Eso crees? Si tuviéramos una niña, la vestiría como una