Al entrar, lo primero que vio fue un carrusel que giraba lentamente en el centro del salón al compás de la melodía de "Feliz Cumpleaños". Daba vueltas y más vueltas, y sobre cada uno de los caballitos de madera había un platillo exquisito.
En el centro, sobre el caballo más grande, descansaba un pastel enorme y bellamente decorado. Nunca había visto algo tan espectacular.
—Feliz cumpleaños.
Una extraña sonrisa se dibujó en los labios de Paolo mientras sus ojos seguían cargados de melancolía. Pr