En la oscuridad, una figura alta y esbelta se acercó lentamente, hasta que su sombra cubrió por completo a la pequeña silueta agachada en el suelo.
—Stella, ¿no crees que es un poco inapropiado que una mujer recién casada venga a casa de un hombre a estas horas?
Su voz, familiar y magnética, sonó carente de toda emoción, provocándole a ella un escalofrío. Recordó el tono tierno con el que solía hablarle y sintió una profunda melancolía.
Stella levantó la vista quedando absorta al mirar el rostr