Cuando Cristina llegó a la adolescencia y se convirtió en una chica popular en su colegio, de manera tiránica, Paolo le prohibió el contacto con otros, limitó sus salidas y le exigió volver a casa en cuanto terminaran las clases. Qué estúpido fue en aquel entonces. No entendía sus propios motivos, se decía a sí mismo que eran las reglas de un tutor responsable.
En realidad, le aterraba que alguien tan ingenua y pura como ella cayera en las redes de algún muchacho... que se la llevaran lejos y l