Cuando Cristina llegó a la adolescencia y se convirtió en una chica popular en su colegio, de manera tiránica, Paolo le prohibió el contacto con otros, limitó sus salidas y le exigió volver a casa en cuanto terminaran las clases. Qué estúpido fue en aquel entonces. No entendía sus propios motivos, se decía a sí mismo que eran las reglas de un tutor responsable.
En realidad, le aterraba que alguien tan ingenua y pura como ella cayera en las redes de algún muchacho... que se la llevaran lejos y la apartaran de su lado para siempre. Más tarde comprendió que solo cuando se ama se vive con ese miedo constante a perder lo que se tiene.
Pero deseaba tanto que ella tuviera una vida feliz... Por eso pensó en Angelo. Recordaba el dolor agudo que sintió al enviarla a la habitación de su hermano.
Aún no lo entendía del todo. Sus sentimientos habían echado raíces mucho antes. ¿Qué tanto? Quizá ni él mismo tenía la respuesta.
Tal vez fue desde el primer momento en que la vio, cuando esos ojos claro