Nicolo sonrió, haciendo temblar la grasa de sus mejillas. Miró rápidamente a Paolo y luego se dirigió a los accionistas con tono enérgico y postura arrogante.
—Señores accionistas, ¡escuchen con atención!
Al terminar la frase, el audio comenzó a reproducirse. Se escuchaba la voz del difunto Vittorio Morelli discutiendo con su esposa. La conversación pasaba de la calma a los reclamos, y a los gritos. Era obvio que el audio había sido editado.
—Vittorio, ¿hasta cuándo me vas a ocultar la verdad?