Al otro lado de la línea, Cristina rio.
—¿Cuál rival? ¡A lo mejor ni siquiera te buscaba a ti! ¿No te diste cuenta de que en realidad le caigo mejor yo?
Paolo se detuvo un momento, pensativo, y soltó un "oh" prolongado.
—Ahora que lo dices, si no me lo mencionas ni cuenta me doy, pero tienes razón... esa chica sí es un poco rara.
Mientras hablaba, Paolo subió al auto que Michel había acercado.
Michel, sentado en el asiento del conductor, redujo la velocidad y sacó el vehículo del estacionamiento subterráneo.
Cristina murmuró una respuesta.
—Deja de decir tonterías, es una muchacha muy normal y sana...
—¿Qué tiene que ver su salud contigo? ¡Debería importarte si yo estoy sano! —replicó Paolo levantando una ceja, con cierto tono de celos.
Al escuchar eso, Cristina recordó las noticias que había visto en Corea. Había estado tan ocupada con el asunto de la chica que se le había pasado por alto.
—Tú... ¿estás bien?
Al notar que por fin se preocupaba por él, Paolo sonrió satisfecho.
—¿Qué m