El tono de Cindy se volvió melancólico.
—En realidad, allá no me queda familia. Y si la tuviera, seguro ya se olvidaron de mí...
—Eh...
Mina vio que volvía a ponerse triste. Sabía que estaba recordando el pasado, así que decidió cambiar de tema rápidamente. La tomó de la mano y se metieron entre la multitud hasta llegar a la dulcería nueva.
—Escuché que el dueño de esta dulcería es extranjero y que esta es una de sus muchísimas sucursales.
Mina vio la cara de desolación de Cindy, suspiró y tomó