El invierno en Seúl era gélido y parecía eterno. Las hermosas flores de hibisco adornaban cada rincón de la ciudad, y cuando soplaba el viento, la escena era incluso más bella que durante una nevada.
—¡Cindy!
Una chica coreana, vestida a la moda y muy atractiva, aceleró el paso para alcanzar a la mujer que admiraba el paisaje tranquilamente unos metros adelante.
Cindy se dio la vuelta y vio a Mina, la chica con la cara roja, jadeando por el esfuerzo.
—Oye... ¿por qué te... fugas sin avisarme?
M