¿Y ahora ella dudaba de él? ¿Y todo por ese maldito olor a perfume?
Solo por un poco de perfume, ella lo había condenado a muerte sin siquiera darle la oportunidad de defenderse.
“Cristina, eres insensible y cruel”, pensó con amargura.
Sintió un dolor en el pecho. No sabía cuándo había empezado, pero ella había alterado por completo su mundo. Incluso sentía que su corazón ya no le pertenecía.
¿Desde cuándo su estado de ánimo dependía de la felicidad de ella? ¿Desde cuándo se angustiaba con su t