Paolo abrió con cuidado la caja de metal. Dentro había varias cosas pequeñas, y del fondo sacó un cuadernillo que sostuvo frente a Cristina.
Ella ladeó la cabeza, tratando de adivinar qué era, con la mirada perdida en sus pensamientos.
—¿Y eso qué es? Pero... se me hace conocido... Como que ya lo había visto en algún lado...
Él le rozó la punta de la nariz con un dedo, con una sombra de decepción en la mirada.
—¿En serio no te acuerdas? Me tomé la molestia de guardarlo. ¿Cómo pudiste olvidar al