Mary se encontraba organizando la habitación de su hijo Junior cuando una empleada la avisó de que alguien la esperaba en la sala de estar. Dejó a la enfermera y a otra trabajadora encargadas del aseo y bajó.
—¡Qué visita tan agradable! Gracias por venir —dijo Mary con una sonrisa al ver a Jesús.
—Perdona por no haber venido antes, no quería tener problemas con Carlos —respondió él.
La visita de Jesús fue una grata sorpresa. Mary disfrutaba de su compañía. Se saludaron con un abrazo y un beso e