Capitulo 11. ¡Eres un maldito y pagarás por lo que estás haciendo!
Los dolores de parto comenzaron para Mary y, de inmediato, Carlina, la mujer que el padre Jesús había contratado para cuidarla, se puso en acción.
—¿Mary, ya es la hora? —preguntó el padre a la joven, quien se encontraba abrazada a una almohada.
—¡Creo que sí, padre! ¡Me duele mucho!
Mary se veía muy mal, y había que actuar de inmediato. Carlina, con la experiencia de una profesional, sin más ni más, se puso los guantes y pidió a Mary que pujase.
Los minutos pasaron, y por fin asomó una pequeña