SIENNA
— ¿Una mascarada?
El sol de la mañana ilumina el rostro de Massimo, que está sentado frente a mí en la isla de la cocina mientras come de su plato de frutas.
— ¿No te lo había dicho? —dice al pasar un bocado.
Niego, apresurada.
— Si, bueno, es una tradición. Nadie puede entrar si no lleva mascara, son las reglas.
Analizo un momento la situación.
— ¿Pero eso no obstruye nuestro trabajo? ¿Cómo sabré quién es quién si todos llevan máscara? A duras penas los reconozco por las fotos que me ha