Aún en el apartamento del asistente Brown.
Había llegado un nuevo día.
Después de una noche intensa y apasionada, por fin amanecía. La luz del sol se filtraba a través de los ventanales, rozando las nubes blancas que flotaban afuera. Las cortinas estaban entreabiertas, dejando entrar el brillo de un nuevo comienzo. Desde la ventana, la ciudad se extendía con claridad a lo lejos.
Brown entró en la habitación con el desayuno: un vaso de jugo y un sándwich relleno de huevo y verduras. Lo había pre