En una habitación del lujoso apartamento que pertenecía al asistente Brown.
Kylie no tenía idea de qué hora era… ni de cuánto tiempo había estado dormida. No había señales del mundo exterior que indicaran el paso de las horas. Ningún sonido de animales nocturnos, ni el más mínimo indicio del amanecer.
Solo el tenue resplandor de la lámpara de noche de Brown sugería que la mañana aún estaba lejos.
Se movió ligeramente y murmuró algo, sintiendo un extraño cosquilleo recorrerle el cuerpo. A medio