Muchos empleados de la empresa quizás desconocían la vida privada de Andrés, pero sus secretarios y chófer, entre otros, lo veían todo, tanto a la vista de todos como en privado.
Antes, el Señor Molina parecía centrarse únicamente en el trabajo: se fijaba sus propias metas, pero nunca obligaba a otros empleados a trabajar horas extras con él.
Era el tipo de hombre perfecto: íntegro, con altos estándares para sí mismo, habilidades excepcionales y una apariencia atractiva.
Para la mayoría, estas c