Valeria asintió.
—Nunca he culpado a nadie más. En el pasado, fui estúpida por mi propia cuenta. Pero eso no justifica nada de lo que has hecho. Que hayas llegado a esto también es consecuencia de tus propios actos. Las cosas están así. Entre nosotras ya no hace falta fingir. Si tú no puedes asumir la responsabilidad de lo que has hecho, entonces yo lo haré por ti.
Mónica apretó los dientes con fuerza.
—¿Qué piensas hacer?
Valeria la miró con curiosidad.
—Esa pregunta debería hacerla yo. ¿Qué