Capítulo 337
Pero lo que sorprendió a todos fue que Mónica, con una sonrisa, asintió.

—Sí, lo hice.

¡El estupor fue instantáneo! La Señora Flores se quedó paralizada un momento, y luego le dio una bofetada.

¡Paf!

El sonido hacía pensar que la mejilla debía arder de dolor.

Ni siquiera Valeria esperaba que la Señora Flores, quien tanto amaba a su hija, le pegara a Mónica.

La Señora Flores, furiosa y angustiada, odiaba que su hija no se respetara.

—¿No tienes vergüenza? ¡Ven conmigo!

Sin embargo, Mónica no se
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