—Te perdono por inventar cosas de la nada, haciendo que Sebastián fuera a mi casa a causar escándalos y rumores.
—Y también te perdono por, para obtener al hombre que amas, renunciar a más de veinte años de amistad entre nosotras, hasta el punto de hoy, en público, distorsionar la verdad.
—Mónica, realmente me has sorprendido —en la mirada de Valeria había un toque de frialdad.
Con estas palabras, ¿quién podía no entender?
¡Mónica no era lo que aparentaba!
¡La supuesta señorita de familia cult