Los Flores no eran dignos de nada.
Mónica la miró con frialdad:
—Mujeres como tú, que intentan usar su honor para obtener beneficios, nunca merecerán amor. Y ni se te ocurra aspirar a un hombre como Andrés.
Cada vez que pensaba en que Regina hubiera puesto los ojos en Andrés, Mónica sentía náuseas.
Regina soltó una risa:
—Tienes mucha imaginación. Andrés es demasiado joven para que me interese de ese modo. Simplemente no soporto ver a la familia Flores viviendo en felicidad. Ya que no llegamos