Capítulo 214
Raúl, el mayordomo, llegó al oír el alboroto y, al ver la escena, optó por guardar silencio, retrocediendo dos pasos como simple espectador.

Esa mujer y Carolina solo vienen a causar líos. En cuanto el señor no estaba, se volvían arrogantes.

Rosa temblaba.

—No, Señor Jiménez, yo...

—Sebastián, Rosa solo se preocupaba —intervino Carolina—. A esta hora normalmente ya habrían despertado los niños, ¿por qué hoy no? temía que pasara algo. Y no podía entrar, por eso golpeó más fuerte.

—¡Sí, sí! —Rosa
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