Tras un largo rato.
Rosa no pudo contenerse.
—Señorita, no puede permitir que se quede. ¿No es obvio que quiere seducir al Señor Jiménez? ¡Esa zorra barata necesita que la pongan en su lugar de una vez!
La mente de Carolina no dejaba de fabricar escenas—cada una peor que la anterior—temiendo que Sebastián y Valeria volvieran a tener algo... otra vez.
Si eso pasaba, ni siquiera podría regresar a Valparaíso. Sería el hazmerreír.
En la habitación de los niños.
La escena de alegres risas que Rosa d