Los ojos de Sebastián se estremecieron de puro impacto.
¿Qué... qué estaba diciendo?
Carolina apartó de un golpe la mano de Valeria, furiosa.
—¡Qué disparate estás diciendo!
Al ver la agresión, los guardaespaldas de Vicente se adelantaron para contenerla.
Valeria alzó ligeramente la mano e inclinó la cabeza.
—¿Mmm? ¿No es así? Entonces debo haberme equivocado.
Ignacio intervino:
—Señorita, quizá sí lo recuerda mal. Fue el Señor Pérez de Corriente Dorada quien comentó que la Señorita Torres us