El medio lo intentó repetidamente, sin éxito.
—¡Señor Jiménez, no hay forma de que salga al aire!
—¿Seguro que no es un problema de su sistema? —cuestionó Sebastián.
—Imposible —negó el medio—. Hemos publicado otras noticias sin problema.
Sebastián lo entendió de golpe: alguien estaba moviendo los hilos para hundirlo.
¡Las acciones de Corporativo Jiménez se desplomaban!
¡El valor se desplomaba minuto a minuto, sin freno!
¡Era imparable!
Esa misma mañana, recibió una llamada; la fábrica de Corpor