Mundo ficciónIniciar sesión43
No puedo sostenerme en pie, Izan intenta agarrar mi mano y lo empujo con fuerza; mi corazón late con fuerza dentro de mi pecho. —¿La ves o no Izan? —Vuelvo a preguntar.
Sus ojos azules me miran y asiente. Caigo sentada en el borde de la cama, estoy en silencio porque esto es tan difícil, tanto que no puedo sobrellevarlo.
Corro a toda marcha hacia la entrada, giro la perilla para salir, pero salto al ver a Izan cerrarla de un solo golpe.







