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El cielo está azul por completo y puedo jurar que el sol brilla como nunca, mi pecho duele al recordarlo, me duele tanto recordarlo, pero la vida sigue y yo debo de seguir con ella. Aprieto la raíz de las rosas que llevo en las manos; pensé que no dolería, pero si, si duele.
Duele dejar el pasado atrás y vivir el presente.
Hiraku me ayudó mucho los primeros días, estar dentro de la clínica cuidando de Izan y el coma fue una pesadilla en vida, luego fue peor cuando la familia se fue y quedé s