Final
Aún no puedo creer que Akim Nicolai Smirnov se haya casado.
Ha pasado una semana desde eso y creo que ya es hora de contarle mi secreto a la familia. Maquillo mis labios de color rojo, Izan me mira desde una esquina de nuestra habitación. Papá nos ha regalado un apartamento cerca de la residencia Smirnov que hemos aceptado como regalo de una boda que no existió.
Queremos vivir a nuestra manera.
—¿Por qué no podemos? —dice por milésima vez Izan.
—Porque no… —vuelvo a repetir. Cierro el cli