Mundo ficciónIniciar sesiónDespués de 8 años de haber dejado a mi exesposa, quiero creer que mi vida es satisfactoria y que he logrado todo lo que quiero. La empresa con la que soñé desde que era un niño finalmente existe y seguro tengo más dinero del que soy consciente. Las tonterías que me llevaron a cometer errores en el pasado ya no existen, soy un hombre templado y seguro de hacia dónde me dirijo. Por lo menos hasta que mi primo tiene una nueva secretaria y resulta que mi pasado, no es tan pisado como debería ser.
Leer másSebastianTan pronto como mencioné que iba a asistir a la subasta de la hermana de Scarlett, Serena me miró con el ceño fruncido mientras me ayudaba a acomodar la corbata.—¿En serio vas a ir a esa subasta? —preguntó, ajustando el nudo con un tirón más fuerte de lo necesario.Asentí, viendo la preocupación en sus ojos. Serena y yo siempre estábamos ocupados, así que los momentos que teníamos para vernos eran breves pero valiosos. Hoy había venido para visitarme por unos minutos y de paso me ayudó a elegir qué ponerme para esta noche en la subasta de la clase de Riley.—Sí, voy a ir —respondí con calma, intentando apaciguar sus dudas—. Tengo un plan para que todo salga bien esta noche.—¿Un plan? —Serena arqueó una ceja, cruzando los brazos—. ¿Y cuál es ese plan? Porque si no recuerdo mal, el que va a estar siendo subastado eres tú, no Scarlett. No podrás escapar de tu responsabilidad tan fácilmente.Solté una risa suave, admirando su carácter directo y protector. Me acerqué a ella y l
ScarlettEse día, como de costumbre, Sabrina, Regina y yo nos encontramos en nuestro restaurante favorito para comer en la hora del almuerzo. El lugar, normalmente abarrotado de ejecutivos y trabajadores de otras empresas a esta hora del mediodía, estaba extrañamente vacío. Era tan inusual y sospechoso como el comportamiento de Sebastian esa mañana. No había intentado besarme, tocarme, ni siquiera habíamos hablado de nada personal después de esa corta conversación sobre el exagerado ramo de rosas que había dejado en mi escritorio. Lo admito, había estado esperando que intentara besarme, y eso me hacía sentir confundida. Estaba siendo todo un caballero, pero a la vez, era tan extraño. —Entonces, déjame entender—dijo Regina mientras abría su botella de agua saborizada—, ¿vas a volver con tu exesposo ahora sí?Su pregunta me hizo sentir que estaba despertando en la realidad por primera vez desde que volvimos de Hawái. No me pregunté lo que pensarían las personas en nuestras vidas si volv
Sebastian Durante el camino a la empresa, invertí mi tiempo en averiguar las cosas que no sabía de la Scarlett que había perdido durante los últimos 8 años. Quería saber si tenía un nuevo color favorito, si algo en su paladar infantil había cambiado; aunque considerando que pude convencerla de ir conmigo a la oficina con ayuda de una hamburguesa, pensé que en cuanto a la comida, Scarlett seguía siendo la misma. Hablamos durante los siguientes 40 minutos sobre sus padres, la universidad y la oscura época en la que Scarlett tuvo que dar en adopción el gato de Riley en secreto porque Riley tenía alergias. Esa mañana también me había preparado para sorprenderla por completo en la empresa. Cuando llegamos a la oficina, la esperaba en su escritorio un ramo de flores rojas. Ella se quedó paralizada frente a su escritorio, mirando las flores fijamente. Luego, cuando pasé a su lado para continuar hacia mi oficina, Scarlett estrechó los ojos hacia mí. Sin embargo, ya no había irritación, sino
Scarlett—¿Por qué no lo hiciste? —la pregunta se escapó de mis labios, o quizá, realmente quería saberlo porque necesitaba una excusa que desapareciera por completo el dolor que volvía todo el tiempo cuando pensaba en nuestro pasado. Entonces lo miré, miré el rostro de Sebastian y casi me derrumbo. Aquella fue la misma mirada de dolor que tuvo cuando me dijo que se iba, y yo no lo detuve, simplemente le dije que se fuera, que no lo necesitaba. Pero sí lo hice, lo necesité mucho y en ese momento no pensé que me haría tanta falta.—No supe manejar la idea de que podía perder a la persona más importante de mi vida—contesta lentamente, como si estuviera lejos de sí mismo—. Mi inseguridad se mezcló con mi orgullo, con mi miedo a no ser suficiente para ti. Entonces me alejé, creí que la distancia... creí que olvidándote evitaría el rechazo y el dolor que me ocasionarías cuando tú te dieras cuenta de que era mejor dejarme, incluso aunque todos los días estuviera al borde de tomar la decis
Último capítulo