Rabia, confusión y más (2da. Parte)
Unos días después
New York
Karina
Sé que no puedo seguir evitándolo. Llevo días esquivándolo con excusas, con silencios, con ausencias perfectamente planeadas. Me he vuelto experta en desaparecer justo cuando aparece. Pero hoy ya no tengo escapatoria.
Lo siento antes de verlo. Es esa energía que precede su presencia, como una corriente eléctrica. Me invade, me altera, me sacude el estómago. Levanto la vista… y ahí está.
Camina directo hacia mí, con el ceño fruncido, la mandíbula tensa, los pasos