Rabia, confusión y más (1era. Parte)
El mismo día
Atlantic City
Lance
Pensé que había tocado el cielo con mis manos después de la noche especial con mi chica, pero el sonido insistente del celular me arrancó del sueño. Estiré el brazo a ciegas, con los ojos entrecerrados, tanteando el colchón vacío a mi lado. No estaba. Abrí los ojos de golpe.
—¿Karina? —llamé en un susurro incrédulo, como si su nombre pudiera devolverme su presencia.
No hubo respuesta. Me incorporé de inmediato, el corazón palpitándome con fuerza mientras me desha